Las cosas que deseo cuando te pienso


Tú, mi ópalo destellante
mi pedazo de cielo envuelto en laurel,
no tienes ni idea de las cosas
que deseo cuando te pienso.
¿Acaso es de tu boca
que bebo la vida;
fuente corazón
que llena me deja el alma,
o será que recibo la gracia
cada vez que nos besamos?
Tú, mi delicado talismán
que transmutas sigilosa
la vibración del fuego sobre mi roca,
no tienes ni idea de las cosas
que deseo cuando te pienso,
por ejemplo en este instante
quisiera dormir la noche con tus besos,
dormirla calladita en tu boca.


Reseña


Este poema surge en la cuarta semana del aislamiento a las 11:40 pm. Días atrás pensaba en los sentimientos que experimentan en la ausencia física los enamorados debido a la contingencia sanitaria, pero sobre todo pensaba en las cosas más viscerales que los amantes desearían. El tiempo nos acerca o nos aleja; la ausencia dilucida o enceguece nuestros juicios. Afuera en mi balcón escribo lo que sería una versión de esta carencia, es solamente una porque hay tanta formas de ausencia como de enamorados en esta vida.