EL BUEN SAMARITANO


Hacia mucho calor, eran como las diez de la noche, abrí la ventana del balcón para sentir un poco de aire, me asome a ver la calle, estaba sola, tal vez por ser domingo, había que madrugar a trabajar, de repente algo interrumpió la calma de la cuadra, un señor, tal vez un indigente pensé, estaba sucio y caminaba sin aliento como si se fuera a derrumbar, en efecto se echó en el andén del frente, comenzó a gritar, ¡ayúdenme! Decía, ¡Por favor ayúdenme! Repetía una y otra vez.


De repente paro un taxi cerca de él, se bajó una chica joven, la conocía vivía en el barrio, parecía que había bebido de mas, estaba de muy buen humor, reía a carcajadas sin ningún sentido, el indigente le dijo: ¡Ayúdeme, señorita! Que mi Dios la bendiga, ella apenas si lo vio, tambaleándose abrió la puerta de su casa y entró.

Al rato llego un señor a pie, lo reconocí, era el panadero, el indigente le dijo: Señor ayúdeme, mi Dios se lo ha de pagar, el panadero con cierto humor y sarcasmo le dijo: no hermano ayúdeme usted a mí, y soltó una carcajada, siguió su camino y entro a su casa.

Tiempo después, salió una vecina a dejar la basura lista para el otro día, tenía varias bolsas, el indigente la miró y le dijo: ¡Vecinita linda ayúdeme! Ella lo miró un poco asustada, entro al antejardín de su casa, echo llave a la reja y le dijo: señor si de ahí le sirve algo bien pueda lléveselo, el anciano hizo una mueca de desilusión.

Después de esto todo se quedo en calma, el indigente decía cosas, pero no le entendía, seguía sentado en el andén, ¡ayúdenme! volvía a exclamar, ya era tarde iba a cerrar el balcón, de pronto sonó el ruido de una moto que se acercaba con rapidez, me causo curiosidad ver la moto, era una 125cc, el piloto tenia el casco cerrado no se le veía la cara, para mi sorpresa se detuvo al lado del indigente, el anciano se sorprendió por un momento, pero se repuso y le dijo: Ayúdeme señor, el motociclista se llevo la mano derecha a su chaqueta, le va a dar dinero pensé, pero no era así, saco un revolver pequeño, no se que modelo era, no sabía nada de armas, apuntó al anciano y le disparo tres veces, sonó muy fuerte, cada tiro cortaba el aire con mucha fuerza, yo retrocedí en el balcón, me asusté, el motociclista arrancó y se fue, eso me tranquilizo, respire hondo y me repuse.

Mi madre se despertó por el ruido, desde su habitación me dijo: ¿Qué pasó?, ¿Qué fue lo que sonó?, ¡nada mamá! Le respondí ¡Pólvora! todavía están celebrando lo del partido de ayer, parece que calmé a mi mamá, era tarde, el calor no daba tregua, pero tenía que madrugar, los perros continuaban ladrando, cerré las ventanas y me fui a acostar, me quedé dormido rápidamente, hacía mucho calor.


FIN